arita era una linda mariquita que
vivía con su mamá en un jardín rodeado de flores y enredaderas de lindos
colores.
Marita era muy juguetona, le
encantaba volar y treparse en las hojas buscando así su alimento.
Cuando se asomaba el primer rayo de
sol, la pequeña mariquita salía de las hojas de laurel, donde vivía junto a su
mamá.
Algunas veces recorrían juntas el
inmenso jardín buscando pulgones y ácaros para alimentarse. Y así seguían su
camino disfrutando de la variedad de hojas y flores que había en el jardín.
Luego, al caer la tarde, regresaban a casa para descansar.
Un día Marita se levantó muy temprano
y pidió permiso a su mamá para salir a buscar sus bichitos. Su mamá le respondió:
_está bien, puedes ir, pero deberías
volver antes de caer la tarde, irecuerdalo! Le dijo.
_ ¡si mamá! _respondió la mariquita,
y muy contenta salió volando por el jardín.
Entre las enredaderas se escuchaba el
canto de los pájaros, a Marita le encantaba jugar con ellos a esconderse entre
las ramas y cada vez se encontraban ellos cantaban con tanta alegría que la
mariquita se llenaba de energía y se divertía
mucho.
Marita jugo un buen rato con los pajaritos
y luego se despidió de ellos y siguió volando.
En el camino se encontró con su amiga
la mariposa mimosa, quien la invito a volar con ella y así poder disfrutar
juntas de la linda mañana.
Ya era el mediodía y el sol estaba
muy brillante.
Marita y mimosa decidieron descansar
un poco y se posaron en un hermoso rosal a disfrutar de los rayos del sol, sin
darse cuenta de que muy cerca unos niños jugaban y arrancaban las plantas del
jardín. Pasaron las horas y el sol empezó a esconderse se refugiaban entre las
hojas y flores del jardín.
Mimosa se despidió de Marita y se fue
volando. La mariquita tenía mucho frio y decidió abrigarse entre las rosas. Sus
pétalos estaban tan tibios que ella se quedó dormida de pronto un niño arranco
la rosa donde la mariquita dormía.
Mientras tanto, la mamá de Marita
estaba muy preocupada porque ella la había prometido volver antes del anochecer
y esto no había ocurrido. La busco en el jardín, pero fue inútil, no la
encontró.
Trato de buscar a sus amigos con los
que siempre jugaba, pero en el enorme jardín ya no quedaba nadie, pues el frio
había hecho volar a todos.
Paso la noche y Marita estirando sus
alitas se despertó, una gran sorpresa se llevó al ver que la rosa donde ella
había dormido estaba en un enorme florero junto a otras flores.
_ ¡oh! Que horror, y ahora como
saldré de aquí _dijo la mariquita.
Estaba muy asustada y sus alitas
temblaban de miedo, así que decidió seguir escondida, hasta que sintió que
alguien se acercaba…
_ ¡qué suerte! Dijo emocionada.
Abrieron las ventanas de la casa y
fue entonces cuando Marita aprovecho y voló muy rápido para irse a casa.
Al llegar su mamá se puso muy feliz
de verla, pero la regaño por no haber cumplido su promesa. Marita explico a su
mami lo ocurrido y le dijo: discúlpame mamita, no quise asustarte, no volverá a
pasar.
Su mamá, que la quiere tanto, supo entenderla y le aconsejo:
_la próxima vez que estés tan cansada
de jugar, debes volver a casa como lo hizo la mariposa mimosa, porque corres el
riesgo de quedarte dormida y así preocupas a todos porque no saben si algo malo
te sucedió.
Menos mal que solo fue susto y Marita
volvió al lado de su mamá y nunca más durmió lejos de ella y de su hogar.









